Cobalto sobre blanco, la paleta que Portugal heredó y volvió propia.
El azul y blanco llegó a Portugal por la ruta de la porcelana china y terminó cubriendo las paredes del país entero. Esta pieza toma esa paleta y la lleva a un volumen simple, de panza ancha y cuello corto.
La decisión técnica viene del viaje: en Portugal el azulejo se toca, se lava y aguanta la intemperie durante siglos. Por eso la pared es más gruesa de lo que la forma pediría y el borde es macizo, no afilado. Está hecha para levantarse con una mano y llenarse de agua, no para mirarse de lejos.
El cobalto va bajo esmalte, sellado por la capa vidriada, así que el dibujo no se gasta con el uso ni con el lavado. Se aplica a mano, de modo que el trazo cambia de una pieza a otra.
El modelo que ves es una vista previa de la forma. Las fotos definitivas y el modelo real de la pieza se cargan más adelante.